Archive for July, 2007



8.- La gran innovación: los caramelos envueltos

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Al comienzo, además de parámetros de calidad desacostumbrados para el mercado local, la gran innovación en Chile fue introducir el celofán para lanzar al mercado caramelos envueltos, más higiénicos y mejor presentados. Fue una verdadera revolución, la identificación con este producto fue tan amplia, que cuando las empresas competidoras comenzaron a hacer lo mismo, los consumidores pensaban que se trataba de caramelos Ambrosoli y decían: ¡Deme un Ambrosoli!

Dos Ambrosoli, por Favor

Una de las primeras grandes satisfacciones de don Costantino que le auguraban éxito, fue cuando, encontrándose en el “Almacén Montecarlo”, en Viña del Mar, vio entrar corriendo a un peoneta, descalzo y descamisado, con un par de «chauchas» en la mano, pidiendo en voz alta, “Dos Ambrosoli, por favor”.
Uno de los primeros caramelos que se envolvieron fue “a la miel” y luego “leche miel”, dos íconos de la empresa que se formaba.

16 Jul 2007

7.- La instalación de la Empresa.

 

La primera gestión que tuvo que hacer don Costantino Ambrosoli para comenzar su negocio fue solicitar autorización al Ministerio de Hacienda para instalar una fábrica productora de caramelos. Se encontró con dificultades, el gobierno no tenía interés en una fábrica de caramelos, argumentaba que el país estaba lleno de estas empresas: Costa, Serrano, Volta, Calaf, Hucke, etc…
Pero don Costantino tenía bien pensado todo, ¿cuál fue su argumento?, dijo: “yo vengo a instalar una fábrica de caramelos, pero no son los mismos caramelos que existen en el mercado, son especiales, son caramelos rellenos y además con miel, por lo tanto, voy a dar trabajo a varios miles de apicultores chilenos”.

El 20 de octubre de 1948 se constituye legalmente la empresa Ambrosoli y Cía Ltda. El objetivo es instalar una planta envasadora de miel de abejas y una fábrica de caramelos, a fin de poder elaborar productos a base de miel, característicos de la marca y prestigio de Ambrosoli en Europa. Dice don Costantino Ambrosoli: “yo tenía hecha la tarea en borrador y la pasé en limpio”.
La fábrica comienza a funcionar en 3 Oriente 1288, en el sector que ocupaba la gerencia general, un sector de aproximadamente 1.000 metros cuadrados. Hoy se esta construyendo un edificio en estos terrenos.

El 2 enero de 1949 comienza la producción de caramelos.
El 3 de enero de 1949 los principales Salones de Té de Viña del Mar y Valparaíso iniciaban la venta de los caramelos. Don Costantino Ambrosoli vendía personalmente sus productos para darse cuenta de las posibilidades de este mercado. Su primer cliente fue el Salón de Té Virreina, al que luego se sumaron el Samoiedo, el Almacén Inglés y otros.
Don Costantino regala el primer frasco mostrador de caramelos y después que el comerciante lo vendió, regresa a preguntar por el pedido… el mismo entrena a los primeros vendedores de lo que luego sería una sólida y amplia fuerza de ventas.
Las máquinas envolvedoras que se trajeron originalmente permitían una producción de 130 caramelos por minuto. Con una caldera y una línea de máquinas elaboradoras de caramelos, mantenían una capacidad productiva de 500 kilos diarios.

6 Jul 2007

6.-Palabras de Don Costantino sobre su emprendimiento.

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“Y yo tenía «una gana» especial de inventar, de crear algo nuevo, algo más amplio, algo que fuera de satisfacción para todo el trabajo de mi vida, así que dejé mi linda ciudad de Como en Italia…”.

“Y llegué a Chile donde debía elegir entre Viña del Mar y Santiago. Viña me captó por su belleza, por su naturaleza, por la facilidad de comunicarse y tener amistades y por la comodidad de instalar una industria que fuera un aporte útil también a la vida de mi familia”.

“El día 2 de enero de 1949, salía la primera «cachada» y yo con mi auto, con una estructura embrional de la futura industria, empecé a recorrer las pocas calles de Valparaíso y de Viña, o mejor dicho, las pocas calles de Viña y las muchas de Valparaíso, y he actuado como vendedor”.

“El vender era una pasión mía. Así que no me resultó difícil introducirme en un breve lapso de tiempo. Pero vine también con un «Caballo de Troya», no me presenté a mostrar el caramelo. Yo llegaba al cliente, le colocaba encima de su mesón tres frascos mostradores y le decía: «don Juan, yo vuelvo en una semana más, Ud. me dirá su opinión». A la semana, los tres frascos estaban vacíos y naturalmente iniciaba el período de la venta normal”.

con estas palabras don Costantino Ambrosoli resume lo que fue su emprendimiento de vida y empresarial y definía su relación con el entorno.

2 Jul 2007